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11.07.2007

Veletas

Afronto el plazo que me apena
con una clara luz de medianoche.
Convido a soledad a este derroche
de ceniza y tiempo que me quema.

Sujeto pasivo yo me había creído
pero otra sangre hoy llevo entre las manos;
la sangre de la sangre a la que amo,
la sangre de la sangre que descuido.

He ahogado al corazón en tanto vino
que he perdido sostén para mis pasos
suscritos al absurdo alejamiento.

Se me ha puesto cara de asesino
por sembrar de muertos mis costados
y ser cruel veleta atroz sobrada en vientos.

10.29.2007

Sol



Vi el sol desde la orilla. Lo miré
y allí estaba tan distinto.
¿Qué cuerpos de quienes conocí
en el suelo ya no sombras?
Aquellos que a tu espalda fueron,
que a tu espalda se quedaron,
los que no calientas ya y ya no te nombran.-

Tú, que eres la luz, no tienes alma,
que la calma tuya se ha tornado en callo
y te callas, cobarde, lo que alumbras
creyéndote perpetuo mientras ardes.

9.28.2007

...por todos lados

Todo tan vulgar tras los cristales
castra mi perfecto a cada paso
en que hago caso a la ley que nos gobierna.
Dejo en tierra entonces la coherencia y aún las piernas
incapaces de llegar a donde trato.

No sé bien cómo explicarte que más lejos,
donde el viaje es siempre solo están mis cosas
y últimamente subvencionan mi peaje tus retratos
que si bien no están en la pared, por Dios te juro,
que cuelgan de Madrid por todos lados.

La canción que inventas

Dudar así de ti siempre me lleva
a tener que pensarte a cada paso
y se revela si piensa en no tenerte
este ingenuo que palpita entre mis brazos.

Practico el olvidarte desde lejos
que hay almas que no están para más golpes,
muñecas que se rompen y te anhelan,
poesías que no vuelan y se pierden
crispadas en las manos que te esperan.

Dudar así de ti, como de todo,
no es injusto azar que tú no te merezcas.
Poco será el dolor que te procure
comparado con la ausencia que me espera.

Conozco tus mentiras, las que a todos
aplicaste como opio a sus acciones.
Das y quitas alas a tu antojo,
pones vendas, bordes, nublas ojos
esclavos en potencia, corazones
en despojos de acordes que te inventas.

3.21.2007

Como ésta


La tarde lenta y clara
como un puñal hostil de primavera.

Recuerdo cada tarde que fuera como ésta,
cuando huele a San Isidro por mi barrio
y sale la gente de los bares a la acera.

Me huele la tarde a parque,
me huele a chaouen y me sabe
a precoz sangre de cerezas.

Recuerdo cada tarde que fuera como ésta.
El labio aquél que tuve,
la fiebre aquella tan hermosa.

Litronas, nerviosas manos.
Atardeceres tendidos, eternos.
Infinitos sueños que coronan
en cercanas noches de verano.

Tardes,
tardes, tardes y tardes.
Recuerdo todas las que fueron como ésta.

Le arrebata brillo al gris el verde
en cada árbol que resucitó la primavera.
Yo loco y gris espero
a ese amigo... que no vuelve.
Mi amigo,
que volverá con un balón recién comprado
para jugar al fútbol siempre
en una infinita tarde igual a ésta.

Gente que se va... en fin,
otra gente viene.
Mientras escribo la espero.
Ella es, sin más, todo lo bello.
Lo puro y lo sabio.
Evoca, sin más, todo lo bueno.

Con esos ojos que tiene... tan grandes
que parece que te está mirando el universo.

Se acerca ya, la veo y ahora entiendo
que es fugaz milagro de agua en una cesta
y que yo vuelvo a ser poeta si escribiendo
la recuerdo en cada tarde que fuera como esta.

Amar digno

Baldosas invisibles en la nada,
un puente suspenso en fe de necio paso.
Caminado dejo un trecho inabarcable
y por delante...
me queda siempre el mismo inacabado.

Desnudo voy mas voy armado
como consigna firme imperturbable
de amar digno, y aún enamorarse,
sin humillarse pareciendo enamorado.

2.23.2007

Iremos caminando

Ven niña, cierra los ojos.
Dame la mano que te llevo
donde nadie estuvo antes.
Levántate despacio, no despiertes,
sueña, engáñate si quieres
pero vente.

Ven,
vamos a un cielo como tú quieras de verde.
Vayámonos lejos –deambulando-,
a otro mundo al que no lleguemos nunca;
que me gusta contigo no llegar
y sí pensar
que poco a poco quizá vaya llegando.

Iremos caminando, como siempre.
Sabes que no tengo en qué llevarte.

Ven,
duerme conmigo en las estrellas
y no temas
que conozco hueco en un lugar
donde no hay que derrumbar persianas para verlas.

Ven...
prométeme que llorarás cuando te vayas
y que al oeste de tu mundo
volverás, para abrazarme, a aquella playa
oxidando corazones, cremalleras,
aprendiendo a amanecer como la orilla
que cimentó de arena nuestro rumbo
y decoró con sueños sus palmeras.

Iremos caminando, como siempre...
que ya sabes que no tengo en qué llevarte.

2.01.2007

fin de añO

Abarloado a inconcluso este navío,
la amura al sur de todo tiempo,
el mañana por la popa, lo perdido:
ganándole a la fe su sotavento.

Otro que agoniza, al que vencemos
tras tanta astilla que quedó en su marejada,
tras tantas cosas que se fueron, jerarquías
de espectrales pabellones ya y vacantes camas.

Poemo hoy pues por revivirme
por disfrutar de la nostalgia mientras sepa
y aún pueda sembrarla otra distinta
que me lleve más en tinta y al nombrarla
alimente los olores que la pueblan:
el azul volver del mar, el amarillo apaciguado
de las semillas y la arena.

recomendación

Qué quedará de ti cuando ceniza.
Quién serás cuando no seas
más que polvo y tierra en la colina.

Podrá alguien recordarte como quieres,
leer tu nombre al final de una poesía,
llorarte y, pese a mudo ya, enmudecerte.

Quién serás cuando los bosques ya no guarden
las dudas que sembraron los misterios.
Tú, empeñado siempre en estar muerto, quién serás
cuando de humo estéril, luz de gas,
conviertas tu tesoro en sólo un pecio.

No te ahogues en tu vaso y revive
y pídele a tu mano sus semillas,
que el que muere cada día, si escribe,
se verá siempre de algún modo en esta orilla
cicatrizando ausencia y muertes pese a todo,
siendo eterno ya, ¡que importa si ceniza!

si a tocarte

No acude el tiempo si a tocarte.
No acuden la luz ni el día,
no acuden las horas ni las cruces,
ni el camino circular de las agujas.
No entiendo la prisa si a tocarte.

Se desmiembran los horarios si a tu risa,
no acude irresponsable la conciencia
y llamo levedad a una cordura
que no intuyo en tus muñecas, y en mis ojos
le quitan gravedad a esta armadura
que no entiende de paciencia si a tocarte.

Confundo los pecados si a tu vientre,
me muerdo los labios y me ansio
si a la vez te quiero abrazar con todo el cuerpo.
Me despido, pues, de mi calma y mis principios,
de los hijos del espejo me despido.
Me despido de la paz y la nostalgia
aferrándome a un lejos sin pensarla
ni distinguirla entre mis dedos si a tocarte.

1.11.2007

No te vayas a ir

Convídame a extrañar la burocracia,
mi resquemor escrupuloso de fracasos,
este papeleo de letrinas con la infancia,
este yo sin mí ni hacerme caso.

Ponme azúcar al añil de amaneceres,
vacía a la mitad mi medio vaso,
ven conmigo a tropezar y aprieta el paso
si a camuflarme con sueños los deberes.

Píntame trampantojos con palmeras,
dibújame una vida con sus playas
y dale a este gusano su hoja de morera.

No te vayas a ir cuando te vayas
que hay que poner mar a estas aceras
y a mi oído esa voz que te me callas.

si ardiendo

Deriva derrotando en su sentido
la inocencia que pueblo en esta hora.
Redescubro sabores que intuía y resucito
a este yo que no recuerdo de sus sombras.

Lo que tienes de atroz yo me lo bebo,
y tu sangre y tu desgracia.
Si hay que pelear... yo me peleo
sin aspiración allende lo que veo
en mis tísicos oídos cuando callas.

Si ardiendo a mi que ardo te sostienes,
y ardiendo a ti que ardes me sostengo,
se pierde el valor del miedo por cobarde
y no se atreve el mundo a ser vanal
ni a derrumbarse.