Mostrando las entradas con la etiqueta Escrita en 2005. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Escrita en 2005. Mostrar todas las entradas

11.09.2009

Pulga

Yo existo

Hay quien vive

Pero a nadie he visto hacer
lo que tú haces.

11.02.2009

15

en otra vida


Quince son muchos meses
pero tienen número de niña bonita.
Las poesías poco son, pero son mías
y para ti son todas las veces.

Que el tiempo pase, que es lo suyo,
que rompa nuestra raíz su débil tiesto
y excave en la tierra con orgullo
un vital camino a ciegas
que es lo nuestro.

7.09.2008

Paguémonos el cielo

Para Jesús, hace ya muchos años
y ahora
que no sólo tu nombre resucita.
Siempre gracias.
Ahora,
que te hago sitio en la agenda del abrazo,
ahora
que destripamos juntos madrugadas
y bolsas con ración de carcajadas,
ahora
que partimos la noche y la pana en mil pedazos.

Ahora,
que saco a gusto el gusto de encontrarte
y me haces sitio en tu casa y en el coche
y me regalas de ti tu mejor parte,
confieso
que no voy a poder pagarte
la deuda que por quererme te profeso.

Ahí estoy chaval: donde tu miras;
que no quiero de ti sólo las fiestas
ni una amistad puesta en propinas.

Sigamos pues construyendo este lenguaje
de signos, noches y rayas en el suelo.
Paguémonos el cielo y su peaje.

10.01.2007

Reumáticas falanges

Por no dejar de lado vocaciones
y fomentar esta pasión que me va grande:
rehabilito reumáticas falanges
y ejercito famélicas canciones.

Suerte soy de verso a enredadera
ofreciéndole a mi muro soluciones
de ocres en otoño,
y excepciones,
si algún verde más por primavera.

Aprendo, pues, a cubrirme la fachada,
a ser perpetuo polvo en las migajas
de esta existencia gris, perecedera

3.21.2007

Adormidera

Me cruzo con semillas de mentira
de ésas que siembran vacío, que callan
el alma, que roban la vida.

Requiero los tablones de las vallas
que acotan el fluir de mis pensares
a un repetir de ruinas y de llagas.

Agoto el recurso de la fábula,
les busco a las quimeras las cosquillas
y al labio su oxidada jácula.

Mis retinas –ya- como fotos amarillas
se opian a fumar adormidera
encharcando pulmones y pupilas.

Visito esquizofrénicos lugares,
encuentro hipotéticas sonrisas
y agujas en famélicos pajares

después de psicotrópicas pesquisas.
No me quedan héroes sin lunares
ni mares de playa virgen a la orilla.

Clave de sol

Me trae perdida la mirada
el acopio que hago de rutinas
y el nudo de nervios en el alma
que de fechas y vacíos me adoctrina.

Vuelvo a sostener, y sin ayuda,
mi paso en la derrota de algún rumbo
que me libre de la grieta y la intemperie.
Desempolvo mis manos de poeta,
mi espíritu de humano y vagabundo.

Existo, pues, como lo haría
un compás de métrica obsoleta
hacia un concierto de gotas de rocío
en clave de Sol de desvarío
escrito para humo de trompetas.

De modo que... me doy al aire
por no despeinarme con el viento
culpable de no ser como debiera.
Me aferro a visiones de palmeras
soñadas en las playas que me invento.

2.23.2007

Si yo supiera

A Eugenio



Ojalá yo fuera un buen amigo
de ésos tuyos
que pueblan tu memoria entre veranos,
que llenan de matices la paleta
y curan entre risas cicatrices
volviendo a casa contigo en bicicleta.

Ojalá yo fuera un buen poeta
de ésos míos
que tuviera un par de frases para darte
y un abrigo con ases en la manga
y un alma que ignorara tanto frío.

Ojalá tuviera una palabra que alumbrara
el insondable pozo de la ausencia,
una palabra que explicara,
una palabra que pudiera
devolverle primaveras a este otoño
y robarle a su caduca impertinencia
lo poco que tiene de perenne y duradera.

Ojalá, mi buen amigo, supiera yo
cómo aliviarte tanta pena.

Lo que no te digo

Te sumo al club de mis enojos por querer besarte todo el cuerpo,
por probar el libar de nuestro encuentro
y rompernos de ganas
y hablarnos tan flojo que sólo estando en ti me oigas.
Déjate las cadenas a un lado de la cama para que pueda al fin –como deseo-,
pintarte de sonrojos cada vena.

Pintarte la carne con mi carne con un deseo febril de quinceañero,
chocar mis besos con tus besos hasta que estemos tú y yo solos
para gritarnos al oído débilmente
que yo soy agua de deshielo vacilante
y tú eres cauce del pecado y de su río.

Acariciar tu piel con mis raíces,
empapar mi vientre de rocío salado y denso en fruta de tus labios de algodones
que acaricien el alma dulcemente y apacigüen el incendio en mis entrañas,
ansiosas en secreto de un abrazo húmedo y caliente.

Azar de flor, tu piel, serenamente bella,
llama a un clamor de párpados hambrientos la fugaz locura de una estrella.
Besarías mi pecho de desierto con dulce voz de joven alegría.
Quizá con tus labios rodando por mi cuello... tus manos en mi cara,
mirándote a los ojos juntemos de dos cuerpos
el mismo sueño sólo.

Se pelean mis dedos por tocarte, y a vulnerar la suave piel que te imagino
una caricia lenta y tierna se apresura.
Qué hermoso y qué difícil explicarte esta dulce calentura
pobladora de mis huesos y mis ganas;
Qué hermoso volar sin dueño ni ataduras por el cielo ondulado de tu pecho;
soñar sin sueño con las dunas azuladas de algún mar sin rumbo ni puerto.
Qué tristemente hermoso es que a veces me abandones, habites el mundo
y no sepas nada de todo esto.

2.06.2007

más barro

Este ser sin ser, cansado de estar
a la deriva,
va buscando salidas en los versos,
un sueño al que besar, la despedida
del inverso de alegría en que va andando.

Este ser sin tierra, cansado de pensar
más de la cuenta,
ha perdido los sabores de la tarde;
No es ya tanto la tormenta
como el barro que ha quedado en todas partes.

2.01.2007

A César

A César Rodríguez:
por sus canciones y aquella charla que tuvimos.



Cuando se balancea y pende el rumbo
de su hebra umbilical hasta la vida.
Cuando es todo entre las vueltas de mentira,
ardiendo yo a su abrazo no me hundo.

Lo que un quizá para ti sea,
es para mí mi yo más esperado,
mi dentro puesto afuera,
la derrota que el destino me ha trazado.

Morirse así es estar más vivo,
que no encuentro brillar sin sus matices,
ni escribir sin su lectura,
ni subirme pese a todo a tanta altura
preparando en versos suturar de cicatrices.

Y te has cruzado tú y tu voz en todo esto,
la voz que nos canciona y acompaña,
la voz que envidio, en la que celo
de no tener a tal efecto tanta maña.

Así, si humano me volviera, te odiaría,
y sólo admiración me ocurre profesarte.
Temor quizá, pueril envidia
de mi mano torpe hacia tu arte.

Imperfecta mi voz un verbo amarra
inacabado de momento a sus oídos.
Que a morirse sobran siempre los motivos
a los que sumo desde ahora tu guitarra.

1.25.2007

Rizos

Hoy el rizo se ha perdido / se ha cansado
de ser mágico azar algodonado.
Se ha deshecho y se ha olvidado
de volver locas las sienes que ejercitan
locura mayor de rizo deseado.

Es todo enigma hoy sobre tus cejas
como un amanecer extraño y paralelo
a un cielo por partido despejado
ansioso del rizo que en recto se ha tornado
en espiral como hizo antaño en velo.

Es tu risa modelo de acuarela.
Un poema de amor que la maltrata
declama tu voz por los rincones
rellenando de ausencia habitaciones
y tu piel de injustas letras escarlata.

Me queda pues acechar tras las esquinas
como un ladrón de bolsos cojo a que aparezcas;
Me conmino así a viajero hacia tu lecho
mientras cribo a muletazos las aceras
y al otoño le doy pases de pecho.

1.11.2007

Yo más bien tengo


No tengo una guerra –como Miguel- para contarla,
ni tengo una pena azul, inexplicable,
que me hable de los versos al oído.

No tengo por vecino al ruido de Sabina,
ni se aposta, vil, un ballestero en mi camino,
ni me olvido ningún arpa en las esquinas.

No tengo el aburrido campo de Machado,
ni el paseo con olores de Neruda,
ni una viuda que me llore todo un río.

Yo más bien... tengo un perro
que duerme a mi lado tranquilo en un sillón.
Tengo humo –mucho- en el pulmón y un cenicero
atestado de ansiedades trasnochadas.

Tengo un verso que habita entre mis dedos
tengo tardes de verano y aún recuerdo
a qué huelen los sueños en las manos
antes de estar a punto de perderlos.


Yo hoy tengo una vida y tengo
un nombre al que dar sombra con el cuerpo.
Yo hoy tengo una vida
y además tengo
ganas y papel para escribirla.