10.09.2009

Quien con niños...

Si tuviera veinte años
me quedaría toda la noche llorando
tirando piedras de manteca contra el mundo
haciendo y deshaciendo la nostalgia.

Eligiría recordarte
pensar en términos únicos
ese desesperado sinsentido
de perderte. Me preguntaría
patéticamente por qué, por quién,
rebuscaría en todo el diccionario de maneras
que uno tiene de hacerse mala sangre.

Si tuviera veinte años
velaría por convicción y quizá
cometiera el error de escribir cosas
parecidas a una canción de Alex Ubago
de pensar quién te estaría poniendo a veinte uñas
o delante de qué ojos vacíos andarías
meneando lo que fuera
el redondo milagro de tu culo.

Tendría tiempo y vocación para estar triste.

Pero a estas horas
a estas alturas
me pueden el cinismo y la fumada
y esta pelotita de asco,
como un tumor, que te tengo.

Si tuviera veinte años, tú tendrías quince
y toda esta mierda
habría sido ilegal.

10.05.2009

Such a perfect day

Esperar papeles importantes para otros
pero que a mí no me hablan
con la cara de lunes en los espacios libres
en los ríos que rodean los párrafos
y los sellos del juzgado,
hundidos alrededor de las grapas
que eternamente indolentes
se precipitan hiriéndoles el lomo.

Cojo los papeles y uno se puede imaginar
un campo de batalla
húmedo, con charcos, con arena
con algún oxidado alambre de espinas
y allí tirado un regimiento de cadáveres
y un soldado con frío
con un disparo en el bazo
que no termina de morirse.

Sólo sabe
que nadie va a ir a rescatarlo.

Eso es este lunes
papeles
y una desolación infinita.

10.02.2009

adiós

Olvidarte y
cortarme los dedos
no escribir un mensaje
no pensar que sea posible
acabar la tarde contigo
cubrir con eso todas
mis aspiraciones.

No pasar
por tantos sitios
que parecían menos
y menos hostiles,
los escaparates de las floristerías,
algún bar de una vez sólo
cuando tantas tardes frías
en las que no éramos tan viejos.

Los coches feos y blancos
con lluvia en las ventanas
y copas de ron por los asientos,
la última vez sin sospecharlo
de la parte de atrás de tu sangre
y tus caderas.

Es difícil.
Sólo es eso.

10.01.2009

Blanket´s sellers

A un tal Víctor,
de refilón y con mucho asco.

Ninguno de esos
que se tatúan peonias en la espalda
o se van a dar la vuelta al mundo en bici
ninguno de esos cantantes de pacotilla
que tanto lo dice,
lo tiene.

Vida interior,
poperos,
culturetas, puta mierda.
Basura de talleres de poesía
con ese olor
que recuerda las clases particulares de los martes
y la luz de sus fluorescentes
como de infancia mojada.
Hay algo chungo en todo eso.

Nadie tiene
castillos en el aire
ni where the streets have no name,
sólo sentimientos que van en blísters
lágrimas prefabricadas
y todos los libros de gentuza como Paulo Coelho
que atiborran el mundo de contenidos
verdaderamente peligrosos.

Ninguno
de los que alardea de ello
tomó el sol en su parcela de playa
del paraíso, sólo venden
ollas de oro
al otro extremo del arco iris
donde es imposible ir a cambiar el ticket.

Demasiada Amelie
demasiada logse
demasiados pájaros
en las cabezas de los niñatos.

Es todo eso lo que ahora me tiene aquí
jugando según las únicas reglas válidas
y obsoletas.
Abandonado por tener un alma.
Con este domingo encima
y esta pena.

Espero que a todos los que son como vosotros
os caiga en el corazón todo el invierno
el día
que hayáis terminado de vender la última manta.

Hijos de puta.

9.16.2009

marteslunes

Tendré que ser amable
intentar no cagarme
en cada uno de los hijos de puta
que me cruzo todas las mañanas
con almas tristes como charcos
de alcohol después de la verbena.

Pediré las cosas por favor
aun cuando me atienda
desde detrás de la puerta
la gorda que regenta la farmacia,
mirándome con recelo también los porteros
de las casas donde acudo honradamente
y el segurata del Open24
que todavía me sigue cuando entro
pese a que lleve ya más de seis años
entrando a comprar el pan todos los días.

Trataré de pasar del mendigo
que me pone mala cara porque
le he dado sólo treinta céntimos,
de la recepcionista/modelo
que me ha mirado mal cuando he llegado
sudando a un bufete de lujo
cargadito de papeles.
Me pregunto si acaso
la muy zorra
sabrá que aparte de los bemeuves
en los que chupa pollas
también existe el metro.

Bueno,
pues como cada día
tendré que pasar de casi todo, intuirte
como una luna al final de la semana, sólo espero
que mañana
si te sigo sintiendo tan lejos como ahora
no tenga intención nadie
de venir a tocarme los cojones.