4.15.2010

Bostezo

No me doy cuenta de que envejezco
envejezco sólo cuando me doy cuenta.
Me descalzo, me quito unas botas
marrones y viejas con algún quejido
ellas y yo. Yo y ellas
que alguna vez quisimos ser perfectos.
El cinturón, el abatimiento
con que caen los pantalones, derrotados
en el silencio de un viernes por la noche.
Luego mi cama, mi habitación de siempre
el humo de antes de dormirme, la ventana
de la casa de mis padres y esta serie
de filos nocturnos tachonados de sirenas
de policía y mareas
de coches y amaneceres que con poco éxito
intentan no ser tan parecidos.

Esta línea
que ya casi ni separa los días.

Estos tiempos
en los que la vida me tiene pensándote
justo antes de cerrar los ojos.

4.12.2010

Ecuación temporal

Aquí Esteban
poseedor de un compartido y patológico jet-lag
con un tiralíneas trazando paralelos
creando haces de palabras prolongadas
hacia un espacio existente
hasta tu abrir de ojos con olor a verano
hasta cruzarse con tus líneas dejadas y floridas
buscándolas en los sitios donde el mundo
parece simplemente menos mundo.

Y todas las distancias son sólo
una ecuación temporal
humedecida con la ventaja de la incógnita
que misteriosa y alegremente
resuelve todo.

4.09.2010

Mentales

Froto
espero ese humo supongo que azul
que por deformación cinematográfica
debiera salir si todo funcionara
como aceite
por la boca al otro extremo
de esto que siempre han dicho
es una lámpara.

Froto
y froto
tanto
que se me acaba la hora del bocata
sin genio
y sin haberme fumado siquiera un cigarrito.

Limpiabotas
comesables
chupapollas…
siempre hay alguien empeñado
en sacarle brillo a algo. Me pregunto
a qué reducirá la gente sus deseos
ahora que nadie quiere alfombras voladoras.

No sé quién será el cabrón, ni por qué
ha contado mal la historia desde el principio
a la espera de tenernos ocupados, frotando
esto que siempre han dicho es una lámpara
cuando está claro que no es más que una tetera.

No hay humos azules, sólo se fuman
las hojas y los sueños
que cada uno haya puesto dentro.

El resto es
hacerse pajas.

La cuestión está en las ganas

Como si el borde de mi cama fuera
la cornisa de un acantilado y yo nunca
hubiera tenido tendencias suicidas.

Quizá una piedra de medio kilo de heroína
que un yonky encuentra bajo un puente.
Doce cajas de Tepazepán sin receta
en la mesilla del Joker
que a estas horas seguramente
ya se estará riendo.
Tal vez un muestrario de cuchillas
en el aseo del psiquiatra, o un vendedor de sogas
apostado en la salida de los cines los domingos.

Para todos la vida está repleta
de opciones de morirse.
Yo de momento no me pienso
subir a ningún coche con James Dean.

4.08.2010

Epompeya

Hubo un estallido de volcanes
y una pausa
para que todo se llenara de ceniza.

Los aviones seguían despegando
las calles se quedaron más lentas
atestadas de estatuas de viandantes,
de gente inmortalizada como en roca
todavía con caras de sorpresa
ante un Vesubio postmoderno.

Mudo en un mundo que se acaba
o deseando ser el superviviente
de un accidente aéreo
sobrevolando los Andes,
soy autor también en este tiempo
de otros pensamientos extravagantes.

El canibalismo por ejemplo
los parasiempres, observar
los cambios de estación por el espejo
entre tu trópico y tu otoño de jerseyses
circundando la primavera en la que entro
con la posibilidad no tan lejana de entenderla.

No es triste esta ceniza
o la visión de toda la tierra devastada.
No si hay alguien
que más allá del horizonte sigue empeñado
en lanzar fuegos artificiales.

En cierto modo así se sobrevive
cuando amanecer
o atardecer no bastan.