4.20.2009

101

Como un altillo olvidado mucho tiempo
como un armario
que se dejó de visitar hace años
como una caja en el trastero
que uno abre y encuentra
sus álbumes de niño
y todos sus coches de escalextrix.

Así mi mano jugaba
en el cajón infinito
de entre la cama y tu cuerpo.

Sellos en la piel.
Postales.
Incontables piedras de mechero.

4.16.2009

Spectros

No quiero acabar colgando
zapatos del cable de la luz
igual que hacen
todos los paletos de mi barrio.

No me resulta tierno,
en las cortezas del Retiro,
escribir te kiero peke a navajazos
o pintarlo en la puerta de un retrete
como si eso tuviera algún sentido.

No soporto a los pichafrías
que van a un restaurante caro
con la muda planchada
y ponen lánguidos anillos de pedida
en el fondo
de la más triste copa de cava.

Pero si hay algo que odio
es a toda esa gentuza
que cree que madurar es cumplir años
comprar un traje
seguir guiones
olvidarse de poner los pantalones
y conformarse con soñar penosamente
lo que otros para ellos
ya han soñado.

Prefiero arrastrarme por mi historia
a ser un pez grande con anzuelo
dormitando de espaldas a un cadáver.


Apaga la televisión cuando te vayas.





1.09.2009

Cómo?

Redonda irrealidad, siempre curva,
calor de enero inopinado, fugaz
y aún latente de algún modo
sobre todo por las tardes.

Labios y vientres agrietados
lejanos un instante al frío
besos
de los que acaban por cavar tumbas
dulces sarpullidos de tu boca, incendios
de invierno por mi piel
en rojas mordeduras.

Quiero y no quiero
la inocencia que odias pero inspiras
cada vez que callo una palabra
cada vez que te miro y sé
que también tú quieres
y no quieres.

Sin saber muy bien el cuándo
acabaremos por hacernos viejos,
tú pensando en el día que me marche
y yo aquí, viéndote irte, susurrando
que cómo cojones no voy
a tener miedo.

Paredes acolchadas

Para Norman Y Hanníbal,
con cariño.


“Queda prohibido terminantemente
traer cabras a este manicomio”
lo que pasa es que la peña
ya no lee los carteles
y están los internos desmadrados.
Ciempozuelos al lado de esto
parece un parque de atracciones.

Hemos decapitado celadores
estrupado enfermeras
sofronizado a los loqueros arrogantes
y nos hemos llegado al dispensario
con la única intención
de ponernos hasta el culo de pastillas.

Cada dos horas dan un pase
de alguien voló sobre el nido del cuco
para inspirar técnicas de huida.
Norman Bates
ha montado un taller de esquizofrenia
con razonable éxito de público
y el doctor Lecter se ha encerrado en la cocina
con intenciones no del todo claras.

Quien más quien menos: huye,
saltan por las ventanas
intentan derribar los muros a la calle
con capirotes como cascos de romanos.
Para mí
que están fatal de la cabeza.

Pero son muchos años en este centro
no sé vivir sin paredes acolchadas, y además
ya han traido cabras otras veces;
marchad vosotros, que a mí
me da la risa.

Eso sí
pasáos por favor de vez en cuando
y así me echáis un ojo
no sea que se me afloje la camisa.

12.23.2008

Gravedades


Yo soy un tipo alegre, en serio,
lo que pasa es que no soy optimista.
Un optimista, a la larga,
es un idiota
que se acaba por quedar sin fundamentos.

Es esa maldita gravedad de cada cosa
su 9´8
sique pareciéndome
demasiada buena nota.
Y es que no se puede estar tranquilo
ni sentado debajo de un manzano;
la cuestión es machacarnos la cabeza.

Así que ya puestos
prefiero ser yo el que salta
antes que me empuje mano alguna
por ilustre o inevitable que ésta sea.

Saltar
saltar modestamente
una vez detrás de otra
sin pretender ganarle al suelo la batalla.
En eso se resume:
saber que vivir son sólo esos ratitos
en los que uno está en el aire.

Que cada cual
aterrice como pueda.