4.25.2008

Sin más prisa que


He de sincerarme y decir
que nunca seré poeta.

Según leo en los versos de otros
por lo visto
la poesía son un montón de palabras raras
escritas a mano en un papel,
una retaíla absurda de sinónimos
que apunta más a la masturbación pedante
que al humilde desahogo.

Al parecer un poeta
es un tío que se ha comido el diccionario,
con mundo interior y otras chorradas del estilo.
A mí, sin embargo, me gustan cosas más triviales
el fútbol los domingos, emborracharme como un tonto,
no saber si el parnaso
queda cerca de mi barrio ni tampoco
qué cojones es una clepsidra.

Con tu materia
un poeta
escribiría algo hermoso.
Yo solamente observo y luego
cuando vuelvo a casa
sigue mi papel en blanco.

Yo sólo puedo escribirte
que me quedo con tu vientre suave
de canela,
con las dunas que proponen tus hombros
hacia un horizonte indefinido, y sobre todo
con la mirada que sueles tener cuando me marcho
y un cansancio, tranquilo ya, va cerrándote los ojos.

Poesía es lo que siento
cuando bajo la escalera
y salgo de tu casa y desearía
seguir tumbado en tu cama
sin más prisa que mirarte y esperar
una eternidad a que te duermas.

Es poesía más que suficiente

aunque no sepa escribirla.

2.22.2008

Notas al pie

Cuando sea viejo no tendré memoria
la que no me haya fumado para entonces
será un fotograma infinito en movimiento
como la incapacidad de concretar qué sentimiento
fue, y cómo, y cuál su historia.

Cuando sea viejo
recordaré sólo un par de rostros
les cambiaré el nombre como hacen las abuelas
y guardaré alguna cicatriz
que no recordaré de dónde
ni por qué ya no me duele.

No sabré decir cuántas camas fueron
ni cuántos distintos trayectos
ni cuántas estaciones.
Habrá cientos de casas que serán la misma,
la misma chica sin cara
la misma sensación de domingo amaneciendo
bajo un cielo borroso que no aclara
ni qué mes pasa
ni qué año.

No recordaré
tu bendito techo de madera,
tu contraluz
con la carne todavía de gallina,
ni tu ventana diferente
llena de nubes o de estrellas
y de reflejos tumbados de nosotros
lo suficientemente cerca
para según qué cosas.

Pero hoy
que no soy viejo todavía
dejo esta nota a pie de página
para recordar que alguna vez
tendiste tu mano sobre la mía, y que aquélla
fue una dulce forma de poder con el invierno
y con las velas
y con las soledades
después de haber andado a ciegas tanto tiempo.

Iris diferentes

Quizá para ti todo sea diferente,
no haga tanto que dejas un hombro
ni que compartes el frío
ni que escuchas el mundo
por un rato
sin prestarle el caso suficiente.


con los mismos iris distintos de siempre
a ratos luz, a ratos
una sombra antigua como el miedo
no sé bien a qué
seguramente
el que le guardas
a tus manos y a tu boca.

Te desdices de ti
para decirte de menos, supongo
que por no caer desde muy alto.
Pero eso no sirve
porque las alas
que todo el mundo sabe no son de este mundo
aunque lo muevan,
no se atrofian de no usarlas
sino de no creer que aún puedan batirse
y existir
y remontar el vuelo.

1.29.2008

Nos fuimos...



Gracias Parker, por haber escrito antes que yo
las palabras justas que me faltaban


Antes de conocer tu cara
de fijarte la nariz, las orejas
de saber el tono exacto de tus ojos.

Antes
de saber pronunciar casi tu nombre
antes de abarcarlo, de darle otra metáfora
mucho antes
de aprender a susurrártelo al oído.

Cuando aún era incapaz
de concretar el arco más tenso de tus labios
ni el ronco peso de tu voz, ni tus silencios;
cuando sólo podía imaginarte
pero no pensarte todavía.

Cuando tu rostro iba a ser otro
sólo uno más
perdido entre un mar de sábana y domingos
y yo estaba a salvo aún de recordarte.

Fue entonces, antes de todo
cuando las pieles pendían de la palabra correcta
como de un clavo necesariamente ardiendo,
y el mundo era solamente
una campana lejana con sordina
sin cojones a entrar por la ventana.

Fue entonces
al darte la vuelta y ver
que llorabas
al reconocer como si fuera mía
aquella tranquila lágrima callada,
cuando entreví sin sobresaltos
que quizá esta vez fuera diferente.

Después...todo es historia
todo borroso. Sólo recuerdo
que la abracé
y que en aquel preciso instante nos fuimos

nos fuimos


y todavía no hemos vuelto.

1.15.2008

Allí donde estés

Para Ángel González, con perdón



Ahora ya eres
uno de esos poetas que se han muerto

Y es que ya no vale la pena matar a los poetas
quizá porque el mundo
ha dejado de escucharlos.
Ahora se mueren de viejos
de soledades
apenas se suicidan.

Es esta vida
que se ha vuelto diferente
donde sólo pesan las palabras
recubiertas de oro del banquero
las mentiras a voces y en la tele
las bombas
que el ser humano ha convertido
en el paradigma de la elocuencia.

No es tu culpa
es esta vida solamente.


con el ruido tranquilo de tu pluma
arañando espaldas y papeles
te has marchado
con todas las velas de tu vida
y todos los recuerdos.

Allí donde estés
será mejor sitio que este.
Porque allí Federico estará vivo
y Rafael también
mirando el mar eternamente,
y Miguel
sin amargura
andará paseando con sus niños
ya sin hambre
por un prado con Ramón y sin cebollas.

Pero esta tarde aquí
en este mundo (que ya no escucha a los poetas)
quedamos algunos que te echamos en falta.
Por eso esta tarde es más triste y más invierno
por eso y también porque al marcharte
te has llevado todas las palabras.

Allí donde estés
Ángel González