8.29.2007

Labio de arena


Escribiría de ti, pintaría
en un papel blanco, sin pasado,
la nostalgia futura que te intuyo.

Conozco de ti apenas
un parpadeo
la sílaba correcta
el labio de arena que pronuncias.
Conozco de ti nada, y sin embargo
tengo la impresión de recordarte,
de saberte de algún modo
si te aprendo despacio mientras tanto.

Te escribiría quizá
si no me convenciera mucho de no hacerlo
si pensara
que son guión inacabado los poemas
y no una hoguera insomne en que he quemado
tantas pieles engañosas de los sueños.

Hoy tiene otro nombre la nostalgia
la define una palabra que aún no existe
con un contorno difuso aunque certero.
De este modo es más generosa la esperanza,
su vuelo vesánico, su alpiste
esparcido por fuera de las rejas de momento.

Pero ahora que es septiembre
que tras la esquina se acumulan
los coches y el otoño;
Ahora que es de noche, que Madrid
se torna otra vez repleta y sucia,
es cuando importan ciertas cosas
que no abultan más que un parpadeo, o ese labio
de arena en que me baño y que pronuncias.

Te escribiría, ya ves, si no existiera el miedo
y también si no tuviera
algo hermoso que decirte.

6.30.2007

Viernes ignorante

A Paloma y su chico

“Este viernes tiene color
de otro verano.

Uno tiende la mano, casi lo toca,
adivina detrás de su velo
el rumor de un mar cercano y optimista.

Hoy no importa
el desastre que quedara en la semana,
no existe ya el lunes pasado
ni el tiempo que perdiste
contando los minutos.

Este viernes
es la salida de un tunel menos cierto
que la certeza que nos queda de estar vivos.
Ya vendrán los años luego
el trajín de hacer lo que es debido
desoyendo lo que tenemos de salvajes

La prisa se resume
en la caricia tranquila que te guardo,
el mundo se aletarga
poco a poco
y no tiene desquiciar otro sentido
que superar los bordes de tu boca.

Hoy el odio no cruza los umbrales.

Fue así como yo entiendo
que los hombres ganaron su ignoracia.
Así pues, ignorante y sentado te espero
al otro lado de este puente
hasta que vengas con los ojos a buscarme
para traerme el mar en caracolas
y llevarme muy lejos de este viernes.”

A partir de las dos la polilla soy yo




A Juan,

al fondo hay sitio.





Perdidos

como una polilla que cambia

su armario por un libro,

a la que se le hacen

enormes las letras en la boca

gigantes las palabras

los renglones eternos porque ella

sigue soñando solamente

con hacerle agujeros a la ropa.


Hubo espacio para todo en este libro

hasta para los días iguales

los mismos lunes con ojeras

los mismos cigarrillos, los cafés,

hasta la misma cara tonta en los cruasanes.


Aquellos meses tristes

mi febrero

tu noviembre

cuando creímos ahogarnos en los charcos

y no supimos poner rectos los renglones

que a veces

nos ocupamos de torcer nosotros mismos.


De aquello hoy me quedé sólo contigo

porque nadie

y cuando digo nadie digo nadie

vino a buscarme hasta ese invierno

en el que ya no hace desde entonces tanto frío.


Ahora cuando lo releo

no suelo pararme en esas hojas

sino que voy, como polilla lista

a posarme sólo sobre lo bueno

que fue mucho, tanto

que desde esta perspectiva

no puedo ni abarcarlo con los dedos.


Tantas mañanas

tantas cosas

tantos sueños

entre clase y clase contados al oído.

También aquellos días,

esa chica,

el corazón latiendo en la garganta

retumbando al verla en el pasillo.


Tantas cosas Juan... y aún así

no me resultan demasiadas.


Míranos

tú y yo en este circo

en el que están tan altos los enanos.

Siempre tú y yo, tanto

que no sé escribir ni una letra más en este libro

si no te tengo al alcance de la mano.

6.20.2007

Este espacio

Para Anónimo
que inspiró estas letras


Tonto es
el que dice tonterías.
Triste, pues,
el que canta sus tristezas.

Este espacio
lejos de alejar
acerca
y no es mío
¿cómo iba a ser mío tanto espacio?
pertenece solamente
a los ojos que fueron a mirarlo.

Los recuerdos
ésos de que hablas
lejanos o cercanos da lo mismo
si no traen calor ni tienen carne
ni lunares que borren los horarios
para ser más generosos con el sueño.

Hay partes de la vida
a las que uno sencillamente vuelve
ignorando una cabeza más sabia
llena de inevitables trabas autoimpuestas.
Renegar así, aún con promesas
todo aquello
es lo mismo que hacen esas cabras
que no se tiran al monte por si llueve.

Es más difícil sin embargo
reconocer al joven de las fotos
quitarse años de la calva, no amar
más que a un fantasma
que no se digna ya a asustarme ni siquiera.

Quizá fue peligroso
fue doloroso sin duda
pero fue
mucho antes que recuerdo sin carne
un abrazo ardiendo al fin del mundo.

No volveré a ser lo que antes era
ni a encontrarla
al final de los caminos.
En efecto
el tiempo nos cambia demasiado,
y si no míranos ahora
que estamos muertos y tranquilos
y antes
vivos y asustados.

Espero al menos que el tiempo
no se nos vaya con los años
sin dejar de recordarnos todavía.

6.13.2007

Digna de elogio


Ni para un verso
tuvo palabras esta noche.


Pero sí tuvo un camino
por las mismas aceras de aquel tiempo
cuando no importaban escalones ni autobuses,
cuando no existía
el semaforo ni el ruido,
cuando aun lléndome no llegué nunca
a tener del todo claro si me iba.


Todo sigue igual, pero más solo,
no es más que un trayecto aquel paseo.
No hay nada, como tal,

de lo que entendí por madrugada,
y de ese lienzo,
sólo queda una ciudad llena de andamios.


Ni tú, ni yo
y pronto nadie
quedará en pie tal como era.


Sólo igual de igual, igual de solo
sigue el nombre de las calles y también
aquella estatua
que está valiente y sucia donde estaba
aguantando el chaparrón.