A esta hora maldita
en la que era siempre tan temprano
A esta hora
en la que siempre hallaba luces
aún cuando todas se habían apagado
A esta hora maldita
-bendita como fuera en otros casos-
estoy tan solo como estoy, estoy ahogado
marchando firme sin saber adónde voy
A esta hora en que mi lado
me ha dejado tan de lado
todo está peor y aún así
acepto normal la culpa y el dolor
a los que yo mismo –paso a paso- me he avocado
En esta hora en la que sufro sé
-aunque nadie más lo sepa-
que sufro sin medida,
y aún así
no sufro en realidad como debiera.
2.01.2007
Sueños que despiertan en la arena
A los fugitivos de la pena y de la vida,
a esta generación perdida en la generación perdida;
rumiando la desazón de las horas muertas
a las puertas a medio abrir de la ilusión.
Para otros se escribieron estos sueños
que soñamos con viejas alas de cera.
Para algún otro creó Dios la primavera,
porque en la espera larga del invierno
perdí yo a Dios y olvidé a mis dueños.
Ojos cansados de siempre mirar al suelo,
ojos llorando a duelo sin tener donde mirar,
almas rotas que se mueren sin saber donde está el cielo,
barcos que fondean en un puerto sin mar.
Bocas de sonrisas amarradas con cadenas,
penas que crecen en el tiempo como agravios,
sueños que despiertan en la arena,
venas... que no terminan en tus labios.
a esta generación perdida en la generación perdida;
rumiando la desazón de las horas muertas
a las puertas a medio abrir de la ilusión.
Para otros se escribieron estos sueños
que soñamos con viejas alas de cera.
Para algún otro creó Dios la primavera,
porque en la espera larga del invierno
perdí yo a Dios y olvidé a mis dueños.
Ojos cansados de siempre mirar al suelo,
ojos llorando a duelo sin tener donde mirar,
almas rotas que se mueren sin saber donde está el cielo,
barcos que fondean en un puerto sin mar.
Bocas de sonrisas amarradas con cadenas,
penas que crecen en el tiempo como agravios,
sueños que despiertan en la arena,
venas... que no terminan en tus labios.
que te muerdes aún las uñas
Tienes que explicarme
qué le digo a la esperanza que destierro
cuando viene a contarme que te ha visto
que sigues siendo tú
que tienes frío
que tiemblas tan flaca, tan bonita
sin botas para el corazón y sin abrigo.
Qué le cuento a la esperanza ¡si la quemo!
y ella vuelve chamuscada y sonriendo
la pobre
que me habla de tu vida y yo me muero
si me dice que vas triste y con coleta
que cuelgas bombones de la azotea
que hasta la pena que gastas es hermosa.
Yo le grito ¡que no la quiero!
que se marche donde nunca pueda verla
pero ella es tan cándida que vuelve
y me mata verla tan contenta
al contarme que te muerdes aún las uñas
como si no hubiera otra cosa en este mundo.
No he podido soportar
cuando me ha dicho
que sigues recelosa de la lluvia
que te falta sol en la ventana
que el invierno se te hace tan jodido
Y yo, que trato de vivir sin esperanza,
lloraba
sin casi darme cuenta
mientras ella –ignorando su condena- me decía
que le parece mentira a estas alturas que no sepas
que el sol lo tienes todo entero
pintado cuando te ríes en las mejillas.
qué le digo a la esperanza que destierro
cuando viene a contarme que te ha visto
que sigues siendo tú
que tienes frío
que tiemblas tan flaca, tan bonita
sin botas para el corazón y sin abrigo.
Qué le cuento a la esperanza ¡si la quemo!
y ella vuelve chamuscada y sonriendo
la pobre
que me habla de tu vida y yo me muero
si me dice que vas triste y con coleta
que cuelgas bombones de la azotea
que hasta la pena que gastas es hermosa.
Yo le grito ¡que no la quiero!
que se marche donde nunca pueda verla
pero ella es tan cándida que vuelve
y me mata verla tan contenta
al contarme que te muerdes aún las uñas
como si no hubiera otra cosa en este mundo.
No he podido soportar
cuando me ha dicho
que sigues recelosa de la lluvia
que te falta sol en la ventana
que el invierno se te hace tan jodido
Y yo, que trato de vivir sin esperanza,
lloraba
sin casi darme cuenta
mientras ella –ignorando su condena- me decía
que le parece mentira a estas alturas que no sepas
que el sol lo tienes todo entero
pintado cuando te ríes en las mejillas.
abrazandolejanía
Tuétano de ausencia, casi artrosis.
Cáncer de culpa, sangre inolvidable
incrustada en las uñas que me quedan
las que como de noche ya sin hambre
las que mancan mi piel con su neurosis.
Le pregunto al polvo y no contesta,
casi mejor por si me asusto
con un miedo que sería hasta agradable
comparado a este vacío que protesta
mientras rimo tan torpe mis asuntos.
Es tu cuerpo caliente que me viene
hasta en sueños –como ayer- si es que me duermo
y despierto –como hoy- abrazando lejanía.
Cómo me cuesta sacarte del recuerdo,
quitarme soledad de entre las sienes,
no tirarte piedrecitas al balcón todos los días.
Cáncer de culpa, sangre inolvidable
incrustada en las uñas que me quedan
las que como de noche ya sin hambre
las que mancan mi piel con su neurosis.
Le pregunto al polvo y no contesta,
casi mejor por si me asusto
con un miedo que sería hasta agradable
comparado a este vacío que protesta
mientras rimo tan torpe mis asuntos.
Es tu cuerpo caliente que me viene
hasta en sueños –como ayer- si es que me duermo
y despierto –como hoy- abrazando lejanía.
Cómo me cuesta sacarte del recuerdo,
quitarme soledad de entre las sienes,
no tirarte piedrecitas al balcón todos los días.
paraserleídaentera
Podría decir
ahora que no me escuchas
que me dejaste solo
cuando más hundido estaba
cuando el mundo que debía existir alrededor ni me rozaba
cuando no sentía ser yo bajo la carne
Podría decir
que te marchaste
rebosando de escombros mi escombrera
dejándome tullido ante el espejo.
Yo, como un toro entrando al ruedo
y mientras tú
poniéndote el mundo por montera
Podría decir
que te odio
¡te odio!
por dejar desnudo el sueño
por alejar los labios de los besos
y velar lejos de mí las madrugadas
Me sería muy fácil
escribirte
la rabia que me brota de las manos
inventarme
cien mil pecados en las tuyas
quitarme las vigas de los ojos
hincharte la paja en tus pupilas
Pero hoy
que ha pasado al menos una vida
resulta que te quiero como antaño
y sigo tu estela sin hallarla
tan lejos de este otoño de mi cielo
Hoy
me faltan huevos
para seguir echándote la culpa
y desde esta noche atroz
(que es hermosa sin embargo)
en mi ventana
ahora que no puedes escucharme
confieso que no entiendo
cómo me podías amar de esa manera
porque incluso yo
que tanto y tanto me quería
me dejé solo
mucho tiempo antes de que tú
vencida ya
hicieras las maletas y te fueras
.
ahora que no me escuchas
que me dejaste solo
cuando más hundido estaba
cuando el mundo que debía existir alrededor ni me rozaba
cuando no sentía ser yo bajo la carne
Podría decir
que te marchaste
rebosando de escombros mi escombrera
dejándome tullido ante el espejo.
Yo, como un toro entrando al ruedo
y mientras tú
poniéndote el mundo por montera
Podría decir
que te odio
¡te odio!
por dejar desnudo el sueño
por alejar los labios de los besos
y velar lejos de mí las madrugadas
Me sería muy fácil
escribirte
la rabia que me brota de las manos
inventarme
cien mil pecados en las tuyas
quitarme las vigas de los ojos
hincharte la paja en tus pupilas
Pero hoy
que ha pasado al menos una vida
resulta que te quiero como antaño
y sigo tu estela sin hallarla
tan lejos de este otoño de mi cielo
Hoy
me faltan huevos
para seguir echándote la culpa
y desde esta noche atroz
(que es hermosa sin embargo)
en mi ventana
ahora que no puedes escucharme
confieso que no entiendo
cómo me podías amar de esa manera
porque incluso yo
que tanto y tanto me quería
me dejé solo
mucho tiempo antes de que tú
vencida ya
hicieras las maletas y te fueras
.
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