9.18.2010

I

Antes que escribiendo, envidiando
no ser García Montero, Benedetti,
estiro hasta aquí la madrugada
que por hábito me tiene trasnochando
derrotado en la guerra que mantengo
sobre el filo de la última calada.


Me voy a ir construyendo de retales
pensaré qué sonrisa para el jueves
qué caída de ojos el domingo
qué puntas de lanza intercostales
trataré de ocultar bajo el abrigo.
Qué alero de soledad cuando amanece.


Así que me quedo escuchando la tormenta
que miramos alejados pero juntos
mientras el mundo se vuelve innecesario.


Que un rayo parta en dos la tierra
y a nosotros nos confunda con el humo
sin certeza de dirección, pero volando.

9.02.2010

Gin Tonic

Desde el mal llamado culo
desde la base pasando
por el limón y por el ácido
rompiendo el hielo y rotándolo
inexplicables burbujas en respiración
anhelante, luchan sin saberlo
por una superficie que seguro
habrá de reventarlas, al contacto.

Y como yo, ya aire
quizás en su nuevo conjunto
acomodadas a la atmósfera se alegren del cambio
sean respiradas
mezcladas con besos o con humo
pasen de ser pompa y de ser nada
a ser saliva y labio
a ser muerte en absoluto.

Mientras alrededor pasa la vida
flotando.

9.01.2010

Faltas

Es improbable
que desaparezca el mundo como piensas
que las voces dejen de llamarnos
que hasta los ecos del viento
olviden nuestro nombre.

Que se anulen las distancias
que sólo el diámetro que nos separa sea seguro,
esa campana, y más allá
un bullicio detrás de las espaldas
donde la gente irremediablemente cae por un barranco
del que nadie pudiera despertarse
ya nunca.

Improbable
que la realidad que el bien
se te volvieran subjetivos
que tus labios, rencorosos,
o que simplemente me abrazaras
para dormirme tranquilo y en silencio.
Sin relojes Sin recuerdos
Sin mañanas.

8.23.2010

Foto

Sobre los espejos miras al mar
encojes los hombros
entornas los oídos y un viento
que es difícil decidir de dónde viene
te mantiene el pelo suspendido.


Qué fácil
cuando la ventana es un acantilado
y la eternidad una foto de tu espalda

6.15.2010

Esclavos

Si yo creyera en el futuro de otra forma
el horizonte que trabajo
si fuera más distendido y más amanecer
de esos sin soledad sin miedo
sin luz entre macabra y hermosa
siempre en el medio funambulista de una cuerda
quizá sencillamente si yo
creyera en el futuro
cómo no imaginar la mañana de estación
el aeropuerto
en que seamos de nuevo dos extraños
abrazados tú cargada
con el polvo
y me refiero del camino
ejem
yo tanteando tus cambios
ese nuevo matiz imperceptible
la diferencia entre tú y la que sueño
sin metáforas
también sin querer a veces pero nítida
y hondamente.


Si yo creyera en el futuro de otro modo
vería barcos en las nubes
de ciudad y ciudadela
mi pequeño jardín de jardines y otras sogas
igual a hilos quizá de marioneta
cadenas de fantasmas
estacas de madera, límites
esféricos de agujas en donde se fusila
con números romanos un tiempo
ahora ya visiblemente cárcel
Si yo
pensara en el futuro
como una sucesión nada más
como una fecha segura
no sabría cómo plantearme tu presente
de arenas, amor, que yo no tengo
panes de azúcar y pueblos
que siempre dan al mar
y al amanecer
a la sal en los labios y a las habitaciones de madera
a las bicicletas
y al resto de lugares donde creces
hermosa e inasible
yo no tengo
más que mi nombre
y una mano tendida
vacía, lo siento
sólo con un puñado de palabras
y ganas también de desnudarte
unos dedos pobres
probablemente sucios
hacedores de muescas y cigarros
la poesía les queda al preguntarse
también lejos
o dónde estás o cuándo duermes
o qué respiras o tal vez
si tú también
me echas de menos.


Necesito que vuelvas
que me digas
me recuerdes callada en el oído
que tal vez el futuro
el dichoso futuro
sea un lugar hermoso.