Como si el borde de mi cama fuera
la cornisa de un acantilado y yo nunca
hubiera tenido tendencias suicidas.
Quizá una piedra de medio kilo de heroína
que un yonky encuentra bajo un puente.
Doce cajas de Tepazepán sin receta
en la mesilla del Joker
que a estas horas seguramente
ya se estará riendo.
Tal vez un muestrario de cuchillas
en el aseo del psiquiatra, o un vendedor de sogas
apostado en la salida de los cines los domingos.
Para todos la vida está repleta
de opciones de morirse.
Yo de momento no me pienso
subir a ningún coche con James Dean.
4.09.2010
4.08.2010
Epompeya
Hubo un estallido de volcanes
y una pausa
para que todo se llenara de ceniza.
Los aviones seguían despegando
las calles se quedaron más lentas
atestadas de estatuas de viandantes,
de gente inmortalizada como en roca
todavía con caras de sorpresa
ante un Vesubio postmoderno.
Mudo en un mundo que se acaba
o deseando ser el superviviente
de un accidente aéreo
sobrevolando los Andes,
soy autor también en este tiempo
de otros pensamientos extravagantes.
El canibalismo por ejemplo
los parasiempres, observar
los cambios de estación por el espejo
entre tu trópico y tu otoño de jerseyses
circundando la primavera en la que entro
con la posibilidad no tan lejana de entenderla.
No es triste esta ceniza
o la visión de toda la tierra devastada.
No si hay alguien
que más allá del horizonte sigue empeñado
en lanzar fuegos artificiales.
En cierto modo así se sobrevive
cuando amanecer
o atardecer no bastan.
y una pausa
para que todo se llenara de ceniza.
Los aviones seguían despegando
las calles se quedaron más lentas
atestadas de estatuas de viandantes,
de gente inmortalizada como en roca
todavía con caras de sorpresa
ante un Vesubio postmoderno.
Mudo en un mundo que se acaba
o deseando ser el superviviente
de un accidente aéreo
sobrevolando los Andes,
soy autor también en este tiempo
de otros pensamientos extravagantes.
El canibalismo por ejemplo
los parasiempres, observar
los cambios de estación por el espejo
entre tu trópico y tu otoño de jerseyses
circundando la primavera en la que entro
con la posibilidad no tan lejana de entenderla.
No es triste esta ceniza
o la visión de toda la tierra devastada.
No si hay alguien
que más allá del horizonte sigue empeñado
en lanzar fuegos artificiales.
En cierto modo así se sobrevive
cuando amanecer
o atardecer no bastan.
4.05.2010
Casi si(n) pe(n)sar
Es un lunes extraño. Hay un sonido
seco, ronco y prolongado, como una explosión
de neutrones en el espacio, una onda expansiva azul
grande y lenta que casi parece inofensiva
cuando cruza por mi cuerpo
descoloca algo
y la veo alejarse ya llenando
las calles aledañas a la mía.
Un café cercano con el que sueño
que a su vez sueña con ser café de isla,
de volcán, de selva,
café deshorado pensando en despertarte
pacífica y dulcemente en tu hemisferio
para volver a dormirte de nuevo
en tu cama estrecha
de tu estrecho fragmento de planeta
pero esta vez quizá
conmigo al lado.
seco, ronco y prolongado, como una explosión
de neutrones en el espacio, una onda expansiva azul
grande y lenta que casi parece inofensiva
cuando cruza por mi cuerpo
descoloca algo
y la veo alejarse ya llenando
las calles aledañas a la mía.
Un café cercano con el que sueño
que a su vez sueña con ser café de isla,
de volcán, de selva,
café deshorado pensando en despertarte
pacífica y dulcemente en tu hemisferio
para volver a dormirte de nuevo
en tu cama estrecha
de tu estrecho fragmento de planeta
pero esta vez quizá
conmigo al lado.
3.23.2010
En horas de oficina
En un impulso, una cuerda
tensada que me saca hacia el lunes
que me lanza, dejando un trepidar sonoro tras mis piernas
hacia el día buscando sus finales
amoldándome a todos los recodos
y los nombres no tan aleatorios de las calles
en las que hoy no me ves mirarte
por las rendijas que deja el calendario,
y también detrás de los cristales
de los coches que frenan cerca mía.
De la necesidad constante a la premura
de ansias con las que sobrevolar por ciertas horas
sombrías entre las cejas, mugrientas
en las junturas como cañones de las baldosas,
lejos de la ternura coincidente de tu sueño
y de la significación de las palabras al oído.
Es el más largo de todos los caminos
éste que a estas horas yo no sé explicarte.
Este mes lento y primero de ausencias
que no se está pasando en uno
sino que se me está yendo
en todos y cada cual de los suspiros.
tensada que me saca hacia el lunes
que me lanza, dejando un trepidar sonoro tras mis piernas
hacia el día buscando sus finales
amoldándome a todos los recodos
y los nombres no tan aleatorios de las calles
en las que hoy no me ves mirarte
por las rendijas que deja el calendario,
y también detrás de los cristales
de los coches que frenan cerca mía.
De la necesidad constante a la premura
de ansias con las que sobrevolar por ciertas horas
sombrías entre las cejas, mugrientas
en las junturas como cañones de las baldosas,
lejos de la ternura coincidente de tu sueño
y de la significación de las palabras al oído.
Es el más largo de todos los caminos
éste que a estas horas yo no sé explicarte.
Este mes lento y primero de ausencias
que no se está pasando en uno
sino que se me está yendo
en todos y cada cual de los suspiros.
2.15.2010
Vistas
Vistas a las ventanas invernales
de un colegio de internos
extrañamente silencioso, de domingo
cercanamente ajeno a la rutina
al gris ulular que mañana
habrá de darle significación, cárcel
o historias que contar más adelante
como páginas llenas de paréntesis
entre los capítulos soñados.
Las obras y el barro del camino
de impretendida aunque válida metáfora
herido de huellas de camiones
y agujeros cada semana más profundos
por el que circulamos en un vehículo lunar
tratando de no quedarnos encallados
eligiendo
el mejor sitio de penumbra
del más humilde paraíso.
Es la hora de asesinar los lujos
de postergar las vistas de postales
rechazar los mares, las cataratas, las distancias
los viajes cadavéricos y todos los runrunes
de orillas innecesarias, sustituidas
por una carretera que va de tal a dónde
con glóbulos de coches como estrellas
fugaces
que tras la fina capa de vaho de los cristales
surcan el suelo transportando
los devaluados deseos de la gente.
Y al alcance de la mano, tú
habitante temerosa
despeinada
sucia, en guerra,
habitante adormilada, propietaria
del último par de ojos de la tierra.
Y después que nosotros
juntos, nuestras cenizas
se llegarán hasta este mejor sitio de penumbra
en memoria de este día en que miramos
tanto y tan hermoso fin del mundo.
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