6.13.2007

Digna de elogio


Ni para un verso
tuvo palabras esta noche.


Pero sí tuvo un camino
por las mismas aceras de aquel tiempo
cuando no importaban escalones ni autobuses,
cuando no existía
el semaforo ni el ruido,
cuando aun lléndome no llegué nunca
a tener del todo claro si me iba.


Todo sigue igual, pero más solo,
no es más que un trayecto aquel paseo.
No hay nada, como tal,

de lo que entendí por madrugada,
y de ese lienzo,
sólo queda una ciudad llena de andamios.


Ni tú, ni yo
y pronto nadie
quedará en pie tal como era.


Sólo igual de igual, igual de solo
sigue el nombre de las calles y también
aquella estatua
que está valiente y sucia donde estaba
aguantando el chaparrón.


Le lit


se quedarán ya sin planchar esas arrugas

las de las sábanas

las de las pieles

las de los ojos sin dormir, mirándote.

¿Qué tal tronco?

Aún cuando de mi tronco seco
brote un tallo que delira
queriendo ser verde pese a todo.

Aún cuando la corteza no sea arruga
y octubre venga antes de agosto.

Aún cuando sea otoño sin serlo todavía,
te busco sin moverme,
sin ser del todo árbol,
esperando,
antes de tornarme sólo en leña
a que pases por mi sombra para verte.

5.27.2007

Mi descabello tu nuca


Si me oyes gritar

no te des la vuelta.


Si me oyes respirar aunque sea lejos,

si descubres que pisé la huella que dejaste

para no dejar ni rastro del camino.


Si me intuyes con los ojos clavados en tu nuca

llamándote sin voces, sobrado de palabras

dejadas contra el viento

para que no puedas olerlas ni escucharlas.


Si sabes que aquí estoy

pataleando en silencio

y tú eres feliz pataleando hacia delante

con eso basta.


Yo me quedo aquí, buscándote

la espalda que tuvo lunares en mis labios.

Tú no te des la vuelta

que si lo haces

ya no puedo imaginarme dónde miras.

5.12.2007

Como en el cine


Todo a contraluz.
Veo las formas, las siluetas,
distingo los contornos y evalúo
las líneas que delimitan las figuras.


Si la tarde es clara
puedo intuir incluso los cuerpos,
el molde del que salieron, las pieles,
los olores que llevan tatuados como un índice
o una bibliografía.


Me invento las vidas de los otros,
les trazo la derrota que yo quiero,
les imagino un pasado y un futuro,
gente a la que conocieron, lugares a los que viajaron,
veranos de hace mucho, fotos en la Alhambra,
cervezas, risas, besos y también
alguna lágrima.


No escucho las historias de los labios
pero imagino qué les hizo hablar,
decirme en este espacio y este tiempo exactamente
la palabra que me dicen,
por qué abandonaron su prudencia,
qué bueno y malo conocieron
para sonreír precisamente en este instante.
Si pronunciaron algún no cuando debían,
si se atrevieron a ser alma en vez de rojos,
si tuvieron ocasión de estar cerrados y quizá
de ser felices.


Mi contraluz me ofrece una certeza de existencia
como la de aquél que está en la primera fila de algún cine.

Por favor,
que alguien se apiade
y me traiga palomitas.